• Fernando Glas

El Sindrome del Globo Pinchado

O porqué los cursos de Motivación de personal no funcionan.


Tener personal altamente motivado es el sueño de todo empresario: contar con colaboradores que además de ser eficaces, sean leales hacia su trabajo. En otras palabras, que se “pongan la camiseta” de la empresa en todo momento y, sobretodo, en los momentos difíciles.


Sin embargo, este paraíso organizacional, se ha vuelto cada vez más difícil de lograr. El alto nivel de rotación, el crecimiento de la oferta laboral para ciertos puestos o simplemente la falta de valorización del trabajo y del lugar de trabajo dificultan la labor diaria del manager y del departamento de recursos humanos.


Para paliar esta deficiencia de la empresa moderna los consultores de recursos humanos han salido en su ayuda a través de talleres y seminarios de motivación personal. Diferentes técnicas desarrolladas a lo largo de los años permiten a los consultores en RRHH brindar a las empresas una infinidad de soluciones para motivar a sus colaboradores.


Sin embargo, la reacción que encuentro a menudo en las empresas que visito es bastante parecida: “a mis colaboradores la motivación les duró solo una semana”. Los empresarios envían a sus colaboradores a estos seminarios con la esperanza de que regresen motivados y, efectivamente, lo regresan: como un globo inflado, regresan alegres, dinámicos y volando muy alto. Pero a medida que pasan los días comienzan a desinflarse rápida o lentamente pero de manera inexorable… como un globo pinchado.


Pero, ¿a qué se debe este “síndrome del globo pinchado”?


Las deficiencias de los talleres de motivación son varias, pero la principal es que, seguramente, la motivación no puede venir desde afuera. Independientemente de las cualidades retóricas del “motivador”, los colaboradores no pueden funcionar eternamente a través de empujones externos. Tarde o temprano tendrán que desarrollar su propio motor interno para generar auto-motivación personal y profesional.


Desarrollando nuestro motor interno


La motivación del personal no puede quedarse en la simple curiosidad que genera la novedad del cambio de la rutina laboral de todos los días y/o la atracción que pueda despertar la presencia de un buen motivador.


La curiosidad es pasajera y la atracción responde de manera proporcional a la descarga de adrenalina que un motivador nos pueda generar: si el motivador es muy bueno, el globo se hinchará hasta casi reventar. Pero esto, jamás será perenne ni suficiente para lograr un trabajo genuino y eficaz.


Lo indispensable en materia de “motivación” de personal es lograr pasar de la curiosidad y la atracción que nos produce el discurso y las herramientas del motivador hacia el INTERÉS INDIVIDUAL a desarrollarnos internamente.


En otras palabras, el trabajo del motivador debe enfocarse en el cómo ayudar a los colaboradores a encender su propio motor interno. Es decir, a encontrar el verdadero significado de su trabajo tanto para el como para la empresa. Para esto, el individuo deberá llegar a comprender a cabalidad la razón de ser de la empresa, y al mismo tiempo, la razón de ser de su colaboración dentro de la misma. Más allá de esos dos factores, deberá comprender el beneficio que su propio trabajo le aporta como ser humano. Este tema, sin embargo, lo desarrollaremos detalladamente en otro artículo.


La AUTO-MOTIVACIÓN de los colaboradores es clave para el éxito de cualquier organización. Si este único objetivo no está claro para el consultor de recursos humanos, sus propuestas -por más modernas y tecnificadas que sean- estarán llamadas a fracasar en el mediano plazo.


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